No puedo más, estoy a 88 kms de la frontera y a punto de una lipotimia.
A las 06:00, estaba en ruta, 150 kms de pista roja y otro tanto de asfalto.
Calor? que va!, lo siguiente!. El Sahel en Abril, es como el Sáhara en Agosto. No sé puede asomar el pescuezo desde la 10:00 en adelante y apenas baja la temperatura por la noche, literalmente te tumba, así estoy ahora a la sombra de un bendito árbol junto a la carretera. A cada rato agua por las orejas, frente y nuca, y a pesar de ello, no consigo recuperarme del todo.
Se han acercado dos locales, parecen madre e hija, me piden dinero y sin contestarles, ya las he mandado a t.p.e.c., no estoy para chorradas, me ven tirado en el suelo hecho trizas y me piden pasta. Se quedan un rato observándome y se van. A los veinte minutos, vuelve la niña en bicicleta con una botella de agua, agradezco el detalle y me la voy echando por la cabeza, al poco rato me siento mejor y bingo, saco uno de los regalos que llevo y se lo entrego. Sin embargo, no la veo entusiasmada, pero se aleja mirándose la muñeca, quizás hubiese preferido 1000 cfas (1,5€) a un reloj.
Otro golpe de gas me adelanta 45 kms, paro en un chiringuito a punto de morir, pido una bolsita de agua fria y me la hecho por encima, todo el mundo, que como yo se ha refugiado a la sombra, se descojona, normal, ellos la beben, para eso tienen otro tipo de agua. De todas formas, hace muchos días que me siento o mono de feria o extraterrestre, según el momento. Así, cuando llego reventado por el calor, resoplando y avalanzandome sobre la bebida, mono y cuando voy por una pista y me pongo de pie sobre la moto, bien porque hay arena, baches o quiero cambiar de postura, extraterrestre, no hay mas que ver a los niños como echan a correr cuando me ven acercarme así, me entra la risa al verlos despavoridos. Hay que pensar que aquí nadie lleva casco y menos, un traje de enduro, camelbag y botas gigantes. Ciertamente, los niños tienen un buen motivo para salir huyendo, hay que estar loco para viajar así. Muchas veces pienso en tirar las botas, colgar el casco y desmontar las mangas de la chaqueta, pero no me atrevo, no se que me puede esperar en el otro hemisferio.
No me da el tiempo a comentar todos mis encuentros, pero me paso el día acompañado, eso si, con gente diferente. Cuando no es el tendero o sus clientes, son los niños que se acercan a ver al mono o el camionero, poli, militar simpático y cuando no, soy yo que hablo conmigo, a veces en inglés y otras en francés y así practico idiomas.
Ya en Togo, 30 kms mas allá de la frontera, me he parado en un hotel. Me han recibido mujeres, buena pinta, el que me reciban mujeres es garantía de que está bien y así ha sido. He pedido habitación climatizada. Me he instalado, y desnudo me he puesto debajo de la salida del aire acondicionado a modo de éxtasis. Una ducha, relajado sobre la cama cubierta por la mosquitera, me he quedado adormilado.
Hoy mi hija Julia ha cumplido 10 años preciosos, y yo he cumplido 7.000 kms y otra frontera. Vaaaaaaamos!!!
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DIARIO
miércoles, 19 de abril de 2017
Intentando llegar a Togo
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Yo me quitaria el casco y el traje de romano, me pondrìa en chanclas con un turvante exòtico a la africana y andarìa con la moto a 50 kms/h. Otra cosa, tengo la impresiòn de que vas muy cargado...
ResponderEliminarQué llevas, relojes ? !!
Bon voyage zai zai !
Lo de 50 kms/h es lo único que he conseguido hacer, las otras recomendaciones me han pasado por la cabeza pero no me atrevo.
EliminarLo mismo me pasa con las cosas que acarreo, ya he abandonado algunas pero no me atrevo y mira que tengo ganas, seguro que si lo hago, aparece la necesidad.
Llevo relojes y ya he regalado dos, me quedan dos y servirán para algo mas que medir el tiempo.
Un beso hermanito.