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DIARIO

domingo, 30 de abril de 2017

Gabon

A las 08:15, estaba en ruta, dos kilómetros y una pista de tierra, joder que bonita. Al poco los charquitos de la lluvia de esta noche, con sus roderas, bien profundas cada pocos metros, y así 175 kms de pista rota y llena de barro. No sé veía tráfico, apenas alguna moto, lo cual me hacia pensar que podría estar cortada en algún punto y vuelta atrás. Había entrado en reserva, no me podía imaginar que la Nacional 17 era peor que una pista forestal. Hasta las 14:00 no he vuelto al asfalto, lleno de barro y con muchos sustos encima.
Cincuenta kilómetros antes de terminar la pista, me he encontrado un camión de troncos gigantes atrapado. He hablado con el chófer y dice que lleva cinco días esperando ayuda de Duala, estaba desesperado. Lo que no entiendo es cómo se había metido por esa pista que pocos kilómetros más adelante, se estrechaba a menos de dos metros durante muchos y largos tramos. Tendríamos el mismo gps, solo que omitió configurarlo para camiones de troncos, en vez de moto. Vaya puto lío en el que estaba.
Faltaban 60 kms para alcanzar la frontera de Gabon, estaba chupado.
Casi siempre la entrada a un nuevo país me produce una impresión buena, quizás sea por el contraste con el que abandono. Gabon no ha sido diferente.
Pasados los tres libros de registro de Camerún, que supongo los rellenan para que se entretengan o crear empleo, puesto que con uno sólo bastaría. Me esperaba la garita del puesto de Gabon, con un solo policía, que me ha tenido 40 minutos esperando, le perdono porque caía un​ buen aguacero. El solitario funcionario, era cortito pero que muy, leía el pasaporte una y otra vez, pero no se enteraba de nada, tras explicarle y mucho tiempo, se ha puesto a rellenar un impreso, había que verle, escribir letra a letra en redondilla, con tipex corrigiendo errores del tamaño de una cagada de mosca, que trabajo! En otro momento me hubiera desesperado, hoy no, me encontraba totalmente sudado y cansado, pero cargado de paciencia.
Después ha llamado al sargento luego al capitán y al final me ha dado el impreso y que en Bitam, me sellarian el pasaporte. Allí​ me he ido, 29 kms más allá, 15 minutos y tres fotocopias en la tienda de enfrente, y nuevo sellito conseguido.
He parado en un hotel en Oyen, ciudad que contribuye a destruir la buena impresión que me produjo la entrada. Además venía algo molesto por el último control policial de 20 minutos de espera. Pues bien​, tenian chambres a 42000 cfa, que risa.
Treinta minutos más tarde estaba acampado en una casa de un familia, que resultó ser el pastor de la iglesia. El golfo del pastor, no estaba cuando he llegado. Después de unas horas de charla y risas con la familia, me he retirado a descansar,  y me he puesto fresquito sobre la colchoneta. A la media hora ha llegado el pastor, el muy borracho, se ha empeñado que saliera de la tienda, quería verme, he salido previos gritos y broncas, para acabar el, casi ofreciéndome su cama, esposa incluida.
Aquí pasé la noche del 26/04/2017

1 comentario:

  1. Qué majos esos pastores gaboneses ebrios y tan hospitalarios. Un cura solo ofrece alguna ostia de vez en cuando...
    Te veo muy casto. Animo y a disfrutar que ya nos estàs dando envidia. Me dan ganas de darme la vuelta Islandia en triciclo este verano, bien fresquito !

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