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DIARIO

domingo, 30 de abril de 2017

Congo. Camino de Brazzavill II

Ha llovido toda la noche, por delante 100 kms de pista, la verdad que no me hacia ninguna gracia. Me he levantado húmedo, todo está húmedo y por si fuera poco, huelo a fecales.
Para llegar a dónde he dormido han sido 150 kms de pista seca,  pero con muchos tramos de barrizal y charcos profundos. Ahora está mojada, mejor dicho, empapada, como un bizcocho a remojo, así que miedo me da pensar de como estará.
Me he despedido de la familia de acogida, que además se habían ocupado, cuando empezó a llover, de guardarme la ropa que tendí, y gracias a ellos, tenía la toalla y la camisa oficial secas.
A la mañana me he dado cuenta que me faltaban las mangas de la chaqueta. Las llevaba sujetas en el camelbag, no estoy seguro de haberlas perdido, puede que los bandidos apostados a la espera de viajeros, entre el alboroto de acosarme,  alguno de ellos tiró de ellas y desaparecieron de mi vida. El caso es que no estaba convencido y he vuelto el camino por si se me hubieran caído. A los pocos kilómetros estaba dando la vuelta, tras un par de buenas oportunidades de irme al suelo por causa del barro. Decidí no arriesgarme a una caída por unas mangas, de hacerlo, que al menos fuese por ganar el terreno que tengo por delante y al que no puedo renunciar.
Cada vez tengo menos cosas. Unas porque las que voy perdiendo, otras gastando o rompiendo, y sin quererlo, estoy haciendo sitio.
Me ha costado, pero en tres horas y media he alcanzado el asfalto, y además del bueno. Este Congo, no tiene carreteras, tiene una carretera, que une Pointe Noire con Brazaville. Tiene doble carril, en su mayor parte, firme impecable y hasta puestos de peaje, sin uso, pero que los militares se encargan de apostarse en ellos para la rapiña.
Sigo preocupado con el desgaste de los dientes de la corona. En la ruta, me he desviado para buscar un mecánico de motos. Bueno, mecánico podrá serlo, pero tiene más herramienta una navaja multiusos. No tenía ni una techumbre para cobijarse.
Se ha tirado bajo la moto, ha quitado un par de eslabones, ha jodido el clip de cierre, menos mal que tenía uno de repuesto, y me ha engrasado y tensado la cadena, creo que lo ha hecho bien.
Todo esto rodeado de ayudantes, subayudantes, pinches y subpinches, vamos, con mucho ambiente bajo el sol, con los rostros brillantes por el sudor y el white allí sentado, observando.
Honorarios tras el regateo, 7400 cfa. (12€), una pasta.
Mantener el sistema de arrastre va ha ser mi principal preocupación mecánica, y ha de recibir más cuidados y mimos que un recién nacido. Me tiene que aguantar como sea, es imposible conseguir un repuesto.
Al final me he parado en un hotel de pueblo, no está mal, ya me he acostumbrado al cubo y al cazo de agua para ducharme, incluso me parece un lujo después de tres noches en la tienda. También tiene electricidad y hasta bebida fresca. Soy el único alojado, casi siempre es así. He aprovechado para secar el material infecto, tomarme una Coca cola, un gintonic en botella, que no estaba mal, hacerme un bocata de atún para cenar y a dormir fresquito dentro de la mosquitera, al susurro del ventilador.
No consigo dormir, será la Coca cola, la corona, el Congo....
Hoy he cumplido 11000 kms, poco a poco y paso a paso, mañana Brazaville.
Estoy aquí la noche del 29/04/2017

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