Probando el material de camping
Primera noche en suite. La Línea de la Concepción. Tras acomodarme, tres kilómetros caminando por una carretera que a oscuras acompaña a una playa abandonada, al fondo las luces del peñón. Cruzo una barriada de casas bajas dispuestas entre calles estrechas, que se ordenan paralelas al mar, al mar que no veo pero que si escucho junto a las voces y conversaciones que percibo sesgadas por mi paso y que salen a través de las puertas siempre abiertas y dispuestas a recibir a sus vecinos. Empiezo a sentir Africa, aunque con algo más de dinero. Se percibe un barrio desigual en el que se mezclan las edificaciones mantenidas con materiales que han sido elegidos tan sólo por su alto precio y otras, más bien poco atendidas, pero más en consonancia con la condición humilde del barrio y sus moradores. Por las callejuelas me cruzo con gente que camina en silencio pero con aparente prisa, son las diez de la noche y parece que la jornada laboral ha comenzado. La actividad de la noche, sigilosa y discreta, la protagonizan jóvenes apostados en los extremos del paseo controlando todo lo que se mueve. La patrulla de la guardia civil se deja ver presumiendo de sus enormes todo terreno. Desde su interior sus ocupantes, mantienen fija la mirada, más bien con descaro, sobre los pocos que caminamos bajo la penumbra de las farolas. Estoy en un paseo algo más iluminado y frente al mar, una carretera lo separa de la primera linea de casas en cuyos bajos se disponen restaurantes que anuncian los típicos platos de pescado estilo andaluz. Entro en el único que está abierto, tan solo un mesa ocupada por una pareja en plena cena, me siento en la barra, tengo hambre y prefiero el servicio rápido del mostrador. Los camareros graciosos me sirven un plato de cazón en adobo (bienmesabe) y otro de calamares, no puedo acabar el primero y le pido que me los pongan para llevar, huelen a fritanga, sobre todo los calamares, aún así me los llevo, con el pensamiento de que me serán útiles al otro lado del estrecho.
Regreso por donde he venido. Llego cansado y me acuesto en el catre de 60*120*2 mm, es mi primera noche sobre la película acolchada
Camping Sureuropa. La Linea de ...
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