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DIARIO

viernes, 21 de abril de 2017

Nigeria, país por domesticar

No tengo palabras, ni sé por dónde empezar.

El paso previo por Benin, no ha sido más que una continuidad de Togo, países primos hermanos. Tramo de unos 200 kms, hasta la frontera de Nigeria que incluía la salida de Togo y entrada en Benin. La verdad es que ha ido bastante bien.
Para los trámites de salida de Benin, en la primera barrera, apareció un caradura a tocar los​ cc., pidiendo 5000 cfas por salir, el tío disponía de una garita de aduanas y todo, lo cual quería decir que estaba confabulado con la autoridad. Después de decirle que si lo que me pedía, era una ayuda, le daba 2000 cfas, se lo pensó un segundo y así lo reconoció, tras soltar la pasta, "palante".
Superado el trozo, cortito en esta frontera, de tierra de nadie (no man's land o algo así), el mundo cambió. De las voces, se pasó a los gritos, del gentío a la muchedumbre, de construcciones sencillas por la falta de medios a edificios sucios, oscuros y de aspecto abandonado​, de carreteras en mal estado a barrizales entre el asfalto. Se veía un país en estado puro, por civilizar, se les notaba la marca del taparrabos bajo el uniforme, caqui, azul o gris. Todo ello con cordialidad pero con una agresividad contenida. Otro país en manos de una enorme cuadrilla de amigos dedicados al expolio, como alguno que conocemos, pero en este caso, sin eufemismos, literalmente.
El caso es que, a pesar de alguna discrepancia, consigo por fin, todos los dichosos sellitos, previa entrevista con el comisario político, acerca de lo que hago, de dónde vengo y a dónde voy.
Tengo por costumbre, alejarme de las fronteras, fuera del acoso que se suele sentir, para poder orden a mis necesidades, agua, gasolina, comida y hasta dónde para dormir.
En Mali, un tipo que conocí en uno de los obligados descansos por el calor, repanchingado en una esterilla, tras preguntarme por el recorrido, me fue hablando de los países que yo pensaba viajar y que a su vez él conocía. En cuanto a Nigeria, su sentencia fue, todo bandidos. Esas palabras me retumbaban a medida que llegaba a cada uno los cientos de controles, de todos los colores polimilitares, apostados a ambos lados de la carretera, para deterner a cualquier vehículo con el fin de sacarle dinero. Portaban enormes palos, porras, machetes y algunos armados. Me he parado en algunos, ante la duda si me han echado o no el alto, pero en solo dos, me han pedido la documentación, en el resto era para preguntarte curiosidades de la moto o del viaje. Parece que los que vamos viajando así, sucios y con cara de agotados y con una moto cochambrosa, les caemos en gracia, mientras que al que no paraba, le arreaban con el palo o le enseñaban las armas, a mí me levantaban el dedo gordo y adelante. Esto que cuento ha sucedido en decenas de ocasiones esta tarde. Era motivo suficiente para alejarme sin perdida de tiempo de aquella zona y sin darme cuenta he caído en otra​. La ruta me ha metido directamente en Lagos y por su mitad misma. Cuatro horas para salir del caos más espectacular y peligroso que he visto hasta ahora. Aquí vale todo, me han tocado dos veces la moto, una casi al suelo, me he metido en un charco tipo vadeo marroquí, en pleno cruce del centro de una ciudad y no he ido al suelo porqué hoy no tocaba, estaba en racha desde lo del visado. El aire es totalmente irrespirable, no exagero, necesitaba una bombona de aire comprimido, los ejercicios de apnea no me daban para llegar a las zonas de aire, de otro color que no fuera negro o gris. No se acaban los atascos, los cruces repletos de todo, solo faltaban a la feria, las cabras paticortas africanas. La moto ha llegado a la marca roja de temperatura, yo por supuesto, pero esta vez de mis respiraderos.
La carretera, en su horizonte, tiene un color entre negro y gris, mis pulmones también.
Se hacía de noche, apenas unos pocos kilómetros desde dónde empecé a notar que Lagos se estaba quedando atrás, veo un hotel y me alojo. Creo que es para el lenocinio,  pero me da igual, tienen habitaciones con cama, ducha y aire acondicionado.
Me gustan las placas de matrícula a lo Yanki.


4 comentarios:

  1. Sigue escribiendo así Eloy, desde que leí el Quijote no me lo había pasado tan bien ni reido tanto leyendo una novela por capítulos.
    Ánimo.

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    1. Muchas gracias, el recibir noticias vuestras, aunque sea cada 4 o 5 días, cuando consigo conectar, me hace sentir que fue ayer cuando quedamos para comer con Juanjo en el Mario.

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  2. Estoy de acuerdo con lo que dice tu amigo Jaime en su comentario. Me lo estoy pasando de cine con tu relato. Sigue así, mucu animo, y besos de parte de tod@s. 😍😍

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    1. Gracias por los ánimos, vienen bien a pesar de que no decaen. Esto es un non stop, no hay tiempo para nada que no sea, salud del chófer, de la máquina, calma y blog.
      Besos a todos

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