He pasado Burgos, lo más difícil, partir, está hecho, el viaje es real, me alejo con pena pero con esperanza en el regreso.
Llueve, no mucho y a ratos el sol de Castilla templa el aire de la carretera. A cada rato y cada vez más rápido, el frío penetra a través de la ropa, una vez más y como en tantas ocasiones, lentamente el calor se va y el cuerpo se destempla, son las penurias de la moto, hay que parar y recuperarse al calor del sol y abrazando una taza caliente. Me recupero y otros cien kilómetros, pronto estaré en Madrid.
Por fin llego a las cercanías de Madrid donde he quedado con mi amigo Javier Fuentes.
| Amigos de Javi, Luis y Carlos. Una cena de despedida muy entretenida. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario