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DIARIO

martes, 25 de abril de 2017

Camerún más cerca

Por fin hoy es lunes. Camerún se hace esperar, el consulado no lo habren hasta las 10:00 y yo a las 06:30 estaba levantando y con unas ganas terribles de pirarme. Para llenar la espera, lavado de moto, engrase y al hotel de nuevo a desayunar un café y una tortilla, que seguramente la sacaré rápido.
Aún me sobrará una hora. Qué mal llevo estas esperaras, se me hacen eternas.
He asomado la cabeza por la carretera principal, era temprano, y ya estaban montando de nuevo los controles polimilitares. El bandidaje es la forma de vida de esta gente.
La zona de Calabar, es otra Nigeria, menos pobre y bastante mas civilizada. Totalmente cristianizada, apenas he visto alguna mujer cubierta por el velo.
El domingo por la mañana, la calle, es un espectáculo, todo el mundo se viste para ir a misa, parecían invitados de una boda gitana. Unos con smoking otros con trajes de colores muy intensos, sombreros, zapatos brillantes, es decir, sus mejores y mas llamativas galas. La ciudad está repleta de iglesias de todos los tamaños y confesiones aunque mayoritariamente son cristianas. Cuando hablo de iglesias, me refiero a edificios que van desde una sencilla chabola a un gran pabellón, nada parecido a nuestros modelos.
Mas tarde que pronto he conseguido superar la frontera de Camerún. La culpa del retraso, la tienen los funcionarios del consulado, no han llegado hasta las 11:30, yo preparado desde las 07:00, que suplicio. En 15 minutos, previos 80€, estaba en marcha rumbo a la frontera, que me separaban 232 kms, los cuales resultaron entretenidos, por la enorme cantidad de baches a sortear.
El border, sin mayores problemas, en 40 minutos había conseguido superar todos los obstáculos. Lo que si me ha costado mas, son los controles posteriores, a lo largo de la carretera que entra en Camerún, no tenían fin. A pesar de estos, los 70 kms recorridos, han sido un espectáculo. Aparte del buen estado del tramo, este discurre por la verdadera selva africana, la de Tarzán, con árboles gigantes y honda espesura de la vegetación.
Cansado y ya sin luz, he llegado a un pueblo llamado Manfe, qué peligro, parece habitual que los nativos no lleven luces y de llevarlas son de adorno, y los que las tienen encendidas, alguna no les funciona. Iba acojonado tras un buen susto de un medio iluminado, pero al fin llegué.
El Hotel una caca, pero no tenía dónde elegir.
Tenía cfas pero me acabo de enterar que hay dos zonas cfa, la occidental y la central, los billetes son distintos aunque no varíe el tipo de cambio y no me aceptaban los que llevaba,  así que mañana tengo que buscar un banco o un cambista pirata, para convertir los pocos euros que me quedan, por cfas de africa central,  y así poder pagar el hotel, que me lo han fiado. Aquí no te cambia nadie, turistas cero.

Ha estado lloviendo unas tres horas, con bombardeo continuo de truenos y relámpagos. No he visto llover así nunca, parecía que caía el agua con chorro a presión. A ver como quedan las carreteras para mañana tengo que llegar mas allá de Duala.
El día que llegué a Calabar, y encontré el consulado ya cerrado, este emitió una visa a otro español que también viaja en moto. Voy a ver si lo pillo, me lleva dos días de ventajas. Se llama Alejandro y el segundo apellido es Gallego. Cuando consiga conectarme investigaré.
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