Aquí estoy
Locura de frontera. He llegado muy cansado y media hora antes de que la cerraran. He tomado un fixer, o algo así como un buscavidas de frontera, que me ha prometido gestionarme los papeles de entrada antes de que la cerraran. Incluían, un visado, una importación temporal del vehículo y un seguro. Joder que sí lo ha hecho, me ha llevado como una marioneta de caseta en caseta, me ha sacado entre pitos y flautas, 20 euros, más 15 para los polis de la visa, 4 o 5 para el en beneficio del cambista, hablo aparte de las tasas oficiales, que por cierto hasta hace poco el visado costaba 120 y ahora 40.
En tierra de nadie, me han parado unos soldados y después de contestar sobre mí nacionalidad al que parecía el jefe, en correcto castellano, me ha preguntado si conocía la bandera que ondeaba en el control, que ni me había fijado, y de pronto, ostia, me doy cuenta que es la del Frente Polisario, le contesto y el hombre sorprendido, se me cuadra con mucho respeto y con una sonrisa de orgullo me da el paso. Acojonante,los marroquíes se estarían mordiendo los huevos, delante de sus narices allí estaban.
Nuaodibiu, o como se escriba, es un auténtico caos en estado puro, nada se le oculta al visitante. Es una ciudad que no está adulterada por el turismo, impone toda ella. Arena, Mercedes destartalados, controles militares, que mas parecen una cuadrilla de amigos pasando un rato.
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DIARIO
viernes, 7 de abril de 2017
Entrada en Mauritania
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