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DIARIO

miércoles, 12 de abril de 2017

Derretido por el calor

El primer baobad?
Río Senegal en Kayes (Mali)
En el paso inferior del río Senegal

 Hotel de la salvación 

Al atardecer ya no podía mas. Encontré un hotel y en contra de mí voluntad aventura, no tuve más remedio que quedarme en él. No tenía fuerzas ni para negociar el precio, estaba absolutamente exhausto, una vez más durante el día me había visto obligado  a parar, a punto de  perder el conocimiento, para buscar algo de sombra y agua, para echarmela, aún caliente,  por la cabeza y así poco a poco me recuperaba y continuaba otros 50 kms.
Para colmo, después​ de cerrar el trato en,20 euros y ya en pelotas, en la habitación, de la ducha no salía ni una gota. Me cago en el posadero y sus antepasados. Al minuto el muy cabrón, traía un par de bidones gigantes. Y ahora como me los echo por encima, si no puedo ni con el cepillo de dientes, y ya  cuando estaba estudiando que hacer, aparece de nuevo con un cubo con una especie de cazo y lo entendí y al fin pude ducharme, eso si, a su modo.
A no más de 50 kms de la costa de Senegal, hacia el este, se encuentra el Sahel, es decir, por debajo del Sáhara. Jodido territorio que no le había prestado atención hasta ahora y que no se me va a olvidar jamás. Tiene vegetación, tan seca, que la hierba es de un amarillo muy fuerte, casi dorado. Los árboles, salvo las espinosas acacias, carecen de hojas. Las poblaciones están mas alejadas ente si, y la gente no sé como puede vivir aquí, y no atacarme para llevarse la moto y pirarse a toda ostia.
100 kms antes de quedarme a dormir, la carretera deja de serlo, tiene tantos agujeros, que los conductores la han abandonado y discurren por pistas de tierra paralelas de esa tierra color rojizo. Hasta la frontera, otros 150 kms, sigue así.
La frontera, uff qué miedo me dan. Un inciso, es recomendable cuando recibimos un visado, leerlo con detenimiento. Hoy por no seguir esa recomendación, si me despisto un día, habría tenido que volver a hacer 1000 kms hasta Dakar, para renovar la visa de Mali. Los muy cabrones, la emitieron el día 10 con una validez hasta el día 12, dos putos días que es el tiempo justo para llegar sin perder  un minuto en camino. Son gilipollas y yo un capullo. Cuando he llegado el poli de turno me lo ha advertido, no me lo podía creer, me he salvado por los pelos. El resto de los trámites para salir han ido bien, pero hay que estar atento, la falta de una mierda de sello, puede darte problemas.  He tenido que recordarle a un despistado, que pusiera uno en mi pasaporte. Ya en la salida, un gilipollas en plan de broma, ahora que lo sé, me quería poner una multa de 150.000 cfas por meterme en el carril de pesaje. Me ha hecho hasta bajarme de la moto y revisar todos los papeles con detenimiento. Al final, después de ver que yo allí me quedaba sin más y a esperar, me ha permitido irme. Será por venganza colonial.


Kayes. Tributo a los Sanfermines
Amiguetes en el camino. Carpinteros
Locales, vestidos tradicionalmente.
Aldea en el Sahel de Mali
Uno de los arbolitos del camino


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